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Germán Cano, el último gran ídolo de Independiente Medellín

El argentino conquistó a la afición a punta de goles y entrega, se convirtió en el goleador histórico y con el título de la Copa se graduó como ídolo.

Germán Cano celebra su gol contra el Deportivo Cali en la final de la Copa Águila 2019
MEDELLÍN DIARIO AS

"Cuando llegué al Medellín no era nadie", dijo Germán Cano en una entrevista con DIM Revista hace cinco años para ilustrar la transformación que sufrió su carrera a partir del 10 de julio del 2012, fecha en la que arribó a la ciudad para empezar su idilio con el club rojo.

Llegó mareado por las curvas que marcan el descenso del aeropuerto. En el hotel lo esperaban periodistas y unos hinchas con un cartel que le daba la bienvenida al delantero que reforzaría al equipo de 'Bolillo' Gómez.

Ahí empezó un ciclo de grandes números y mucho afecto que este viernes tuvo un desenlace inesperado con la determinación del argentino de no continuar en la institución.

"Me hice en el Medellín", expresó el 'Matador' en esa misma entrevista. En Lanús, Chacarita Juniors, Colón, Pereira y Nacional (PAR) fue un mortal más… un jugador muy distinto a la versión exuberante que brotó con la camiseta del 'Poderoso'.

El hombre de Ezeiza, que disputó cuatro finales con el equipo de sus amores, resume su paso por el Decano en 129 goles y el título de la Copa Águila 2019, un desahogo después de varios intentos y de reconocimientos individuales.

En su primer semestre, Cano llevó al Rojo a la final de la Liga 2012-II ante Millonarios. No la pudo disputar por una lesión en la rodilla, pero le alcanzó para meterse en el corazón de la afición, disfrutar los goles encajados a Nacional y conseguir su primer Botín de Oro con nueve tantos.

Ese fue solo el principio de un camino exitoso en el FPC. Después vinieron más al terminar como goleador de las ligas 2014-II, 2018-I, 2018-II y 2019-I con 16, 12, 20 y 21 anotaciones, respectivamente.

La segunda final la disputó en 2014 ante Santa Fe. En El Campín todo se derrumbó para el equipo de Hernán Torres y el argentino, después de dos años y medio en el club, se marchó al fútbol mexicano sin la estrella que aún anhela.

"Con el corazón en la mano y lágrimas en los ojos me despido de una institución que tanto me enseñó y me apoyó (…) Hay que jugar acá para saber lo que se siente. Nos volveremos a ver", expresó Cano en su despedida.

Un segundo capítulo

Y el atacante cumplió. El 10 de enero de 2018 fue publicado en las redes sociales del DIM un video del goleador anunciando su regreso luego de tres años con lesiones y poco brillo en Pachuca y León.

El recibimiento fue apoteósico. Esta vez no tuvo que bajar del aeropuerto en solitario. Una multitud lo esperó en Rionegro para corear su nombre en la madrugada. Un Cano eufórico sucumbió ante ese gesto. Besó su camiseta, sacudió los brazos y soltó emotivas palabras: “La 14 volvió a casa. Vamos con toda a sudar la camiseta y a ser campeones”.

Su conexión con la ciudad y el equipo provocó chispas. Su segunda parte con el 'Poderoso' fue aún mejor y le representó usar la banda de capitán.

El 'Matador' regresó convertido en una máquina de hacer goles. De eso dan fe sus trofeos y los artículos que registraron que su frecuencia goleadora estaba al nivel de Messi.

Para los dos años que duró su segundo capítulo, Cano reservó lo mejor. Ser un jugador más completo, maduro y profesional lo llevó a convertirse, de lejos, en el mejor atacante extranjero del FPC de los últimos tiempos. En los 97 partidos disputó, el ariete anotó 76 goles y ajustó ocho asistencias.

Jugó en la era Zambrano su tercera final de Liga. Esta vez fue ante Junior, pero la estrella tampoco pudo ser tras un juego de vuelta para el olvido. De nuevo, subcampeón. Y con ello, una novela con su renovación. Firmó por un año más.

"Su lugar en el mundo es este", dijo Julián Cano, hermano del delantero, a As Colombia en ese momento.

Alcanzó el registro de su compatriota José Vicente Grecco con 92 goles con el DIM. Por esa cifra pasó de largo para convertirse en el goleador histórico del club en un semestre en el que desató polémica al afirmar que Medellín "no es un equipo con jerarquía", tras quedar eliminados de la Libertadores 2019.

El capítulo en el Rojo lo cerró con la conquista de la Copa Águila, su único título y con la guía de Bobadilla. En la final ante Cali marcó y rompió en llanto al finalizar el juego. Levantó el trofeo, se liberó de la presión y aseguró sobre su futuro que “la primera opción la tiene Medellín".

Al final no fue así. Cano presentó el 26 de noviembre la carta de no renovación, una decisión "irrevocable", según contó la dirigencia del club, que indicó que era imposible competir con ofertas de la MLS y Brasil. No habrá homenaje. El jugador lo prefirió así. La afición espera el mensaje de despedida del último gran ídolo del DIM.