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El falso dopaje que convirtió a Brayan Fernández en mensajero

El delantero antioqueño, compartió con AS su historia de supervivencia durante los dos años de sanción, pese a que “nunca se dopó”. Vendió jugos, camisetas y trabajó como mensajero.

Brayan Fernández y su historia de superación tras dos años de sanción por falso dopaje.
José Palencia Colprensa

Prematuramente, por un errado juicio, le hicieron sonar las tres notas finales. Con solo 22 años, la Conmebol lo sancionó tras dar positivo en un control antidoping. Pese a que la octopamina “era producida por el organismo de todos los seres humanos”, según estableció el presidente de la Asociación de Toxicologia en Colombia, el jugador debió permanecer durante dos años alejado de la competencia oficial, recopilando pruebas para su defensa y rebuscándosela para su supervivencia.

“Hice muchas cosas. Inicié con los jugos naturales y los vendía a 2.000 y 3.000 pesos. Conseguí una revista y aprendí a preparar batidos saludables. Luego, ante la necesidad de más recursos, junto con mi novia, quien ahora es mi esposa, repartimos hojas de vida y me dieron trabajo como mensajero en moto; entonces, entregaba facturas de UNE. En la tarde entrenaba y en la noche iba a jugar partidos. También, vendí camisas con mensajes cristianos. Todo eso me permitió recursos para sobrevivir”, comentó Fernández en diálogo con AS Colombia.

Brayan Alexis Fernández Garcés (Medellín, 25 de enero de 1992), también, desde una edad prematura debió asumir las responsabilidades como cabeza de su hogar, porque, “mi papá (Alex Fernández) fue futbolista, sin embargo, no pudo administrar muy bien lo que ganó y en determinados momentos pasamos necesidades. Por fortuna, luego de un Pony Fútbol, Medellín compró mis derechos deportivos, y con 15 años empecé a ganar un salario”.

En 2010 debutó con el ‘Poderoso de la Montaña’; luego jugó en Bogotá F.C., Santo André (Brasil), y con Leones, el mismo equipo “que me dio la espalda” tras las primeras muestras de su prueba antidoping, volvió a entrenamientos a falta de cerca de seis meses para cumplir su penalidad. “Estuve una semana y se apareció un ángel y me envió al Cortuluá. A ‘Nacho’ Martán (presidente) y a De La Pava (entonces DT) les gustó mi fútbol y la forma en la que me entrenaba. Siempre voy a estar agradecido con la gente de Cortuluá que me respaldó luego de una situación tan difícil”.

Fernández, anotó en la pasada jornada el gol con el que Patriotas abrió la cuenta en la victoria (2-0) frente al Junior. Ya suma 5 anotaciones en el presente año, luego, de su sequía con Santa Fe y Deportivo Pasto. Este jueves en la visita al América en el Pascual Guerrero, confía en ganarle el duelo a Neto Volpi.

Sin acción en Pasto y Santa Fe: “Lo que un jugador necesita es continuidad y en ambos equipos no me dieron confianza; jugué muy pocos partidos. En Santa Fe, tenía a Morelo encendido y le dieron más oportunidades al extranjero que llevaron. Y en Pasto, era conveniente haber ido, porque el técnico que me llevó, salió a las dos fechas y el que llegó no me conocía ni quiso conocerme”.

El triunfo frente a Junior: “Nos dio una gran confianza, es un envión anímico grande para nosotros. De locales somos muy fuertes y de visitantes sabemos que tenemos que mejorar. Ahora, vamos a Cali con la motivación de lograr un buen resultado. Teníamos que mejorar luego de la actuación que tuvimos en Medellín en la primera fecha (perdieron 3-0 contra Medellín)”.

América:Es un equipo con buen juego directo. Rangel aguanta bien la pelota, gana arriba y pivotea con Yesus Cabrera y con Sierra; además, son rápidos por las bandas y les ha dado resultado la presión que ejercen en la parte de arriba. De locales, les gusta ir a ataque a presionar arriba. Entonces, la idea nuestra es sacar la pelota limpia, quedar mano a mano con los centrales y buscar hacer daño”.

Su momento: “Estoy feliz y cuando uno está así, las cosas fluyen. La idea es llegar a lograr cosas grandes. Ahí vamos en el camino para recuperar el tiempo perdido, luego de ese proceso de dos años sin jugar. Cuando Dios da, lo hace doblemente”.