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Un fax en la papelera

Actualizado a

Se habló mucho tiempo de la estropeada línea de fax entre el Real Madrid y el Manchester United, el problema que presuntamente impidió el fichaje de De Gea hace un año, extraña complicación para los dos clubes más expertos y eficaces en la contratación de jugadores. Han hecho del mercado un patio particular, tanto para comprar como para vender. Se dijo que la operación se concretaría un año después, pero De Gea no ha llegado y nadie se pregunta por el súbito desinterés del Real Madrid por el portero, valorado en 40 millones de euros. O el fax sigue sin funcionar, o los dos equipos lograron lo que querían. El Manchester United mantiene a su portero y el Madrid está encantado con los suyos. Aunque De Gea renovó su contrato unos días después del episodio, apenas se ha pronunciado sobre este asunto.

Dicen que Florentino Pérez pidió disculpas a Keylor Navas por el desenlace de la operación, pero lo más probable es que el portero costarricense diera gracias al fallo técnico o lo que fuera. Una semana antes había detenido un penalti al Betis en el Bernabéu y la hinchada coreó su nombre en un plebiscito espontáneo. En el club alguien tomó nota. Keylor funcionó como un reloj durante toda la temporada. La afrontó como si fuera una misión muy particular. Durante el primer tercio del campeonato sostuvo a un equipo indeciso. Terminó la temporada sin cometer un error grave, de los que permanecen en la memoria del personal. Lo mismo ha ocurrido con Kiko Casilla en este arranque de la temporada.

Casilla se ha encontrado con una papeleta interesante este verano. La lesión de Keylor le ha permitido alcanzar la titularidad, un sueño que en el Real Madrid puede terminar en pesadilla. Es larga la lista de porteros que no consiguieron estabilizarse en el equipo, muchos de ellos con un prestigio considerable. Jaro, Lopetegui, Cañizares y Adán forman parte de este elenco. Al desafío de Casilla se añadía el recuerdo de la fallida operación De Gea. Una lesión de tendón siempre es cosa seria, pero en el caso de los porteros resulta aún más inquietante. El Real Madrid tenía la coartada perfecta para fichar a De Gea. No lo hizo.

En los últimos cinco encuentros —cuatro de Liga y uno de Copa de Europa—, Casilla se ha confirmado como un excelente portero. No le ha superado el peso de la camiseta, ni el recuerdo de Keylor entre los aficionados, ni ha invitado a reabrir el debate sobre la conveniencia de contratar a De Gea. Al contrario, parece que ha pasado un millón de años del asunto del fax. Resulta que el Real Madrid no sólo no tiene un problema en la portería, sino que ha solucionado con éxito la duda que generó la sucesión de Iker Casillas y los líos de aquella época.

Casilla no tiene el predicamento mediático de De Gea, pero se adapta mejor a las necesidades del Real Madrid en una posición que invita a una difícil cohabitación entre el titular y el suplente. Cuando llegó del Espanyol conocía el papel que iba a cumplir. Lo hizo con una discreción ejemplar. Ahora ha superado todas las expectativas. Portero alto, grande, está más cerca de la estampa de De Gea que de Keylor. Eso significa poco. Lo importante es cómo ha reaccionado a su complicado desafío, y en ese aspecto su respuesta ha sido irreprochable: sereno, seguro, sin estridencias y con personalidad. Bendito fax, pensarán algunos.

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