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Una mala elección: Pérez se ahoga en las ruinas argentinas

Fútbol argentino

Una mala elección: Pérez se ahoga en las ruinas argentinas

Una mala elección: Pérez se ahoga en las ruinas argentinas

Boca Juniors Oficial

Suplente en Boca Juniors y con el fútbol argentino con la fecha de inicio en pausa, el colombiano ya avisó que contempla un nuevo aire para el otro semestre.

Pese a todos sus problemas, el magnetismo del fútbol argentino es muy fuerte. Eso quedó claro cuando Sebastián Pérez recién consagrado como campeón de Copa Libertadores con Atlético Nacional eligió al xeneize como su nuevo equipo.

"El que dude en venir acá no sabe nada de fútbol. Cuando me dijeron Boca se me vinieron muchas cosas a la cabeza, veía los partidos de niño, veía siempre la cancha llena y me emocionaba", explicó en agosto de 2016.

La emoción que genera la pasión de ese fútbol es quizá lo poco rescatable de una liga que intenta resistir de pie muchos golpes bajos. Su atractivo apenas está en la superficie. Es la única del continente que aún no sabe cuándo arranca pues la fecha del 3 de marzo quedó en suspenso por los desacuerdos entre la FIFA y los dirigentes locales encargados de poner orden tras dos años de caos.

Y en Boca, las cosas están difíciles para él. La elección que hizo con el corazón por ahora lo traiciona. Así está la situación de Pérez un refuerzo de Selección Colombia que apenas jugó nueve partidos, tres como titular. La sobrepoblación de mediocampistas lo puso varios turnos atrás en la fila.

La competencia

El dueño del puesto es Fernando Gago el máximo referente del plantel tras el paso de Carlos Tévez a China. Su voz es respetada en el grupo y su pierna derecha se pone en modo recuperación o en primer pase según las circunstancias.

Pablo Pérez le gana en antigüedad en el club pero no en talento. Tiene la misma dinámica del colombiano sólo que su temperamento lo hace abonado a las amarillas fáciles.

Al juvenil Rodrigo Betancur lo compró Juventus en 9,5 millones de euros pero seguirá hasta mitad de año en Boca. Es una de las debilidades del técnico Guillermo Barros Schelotto pese a que al uruguayo le reclaman más continuidad con sus buenos partidos.

Sólo la salida de Andrés Cubas para el Pescara le hizo ganar un lugar mientras espera.

La calma que tuvo Sebastián se fisuró a mitad de semana. Le dijo al Diario Olé que “uno ya empieza a pensar a futuro porque quiere jugar. No estoy conforme, Veremos qué pasa en estos meses, en junio lo pensaré. Hay que seguir trabajando, para volver a tener la oportunidad"

Convencer al técnico depende de él. Pero hay otro reloj que le juega en contra. Es el del regreso aún incierto de una liga que merece sacudirse de las ruinas. El puesto que ganó hace un año en la Selección Colombia para enfrentar a Bolivia, Ecuador y  en la Copa Centenario también está en riesgo cuando la clasificación al Mundial está sin margen de error.

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